El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ratificó el respaldo de Washington a la transición democrática en Venezuela y pidió que el proceso incluya a todos los sectores políticos y sociales del país.
El funcionario de origen cubano advirtió que la celebración de elecciones libres no será suficiente si no se reconstruyen las instituciones públicas y se establecen garantías para impedir que se repitan las prácticas autoritarias del chavismo.
En ese sentido, Marco Rubio expresó su apoyo al diálogo encabezado por Dinorah Figuera, presidenta de la Asamblea Nacional electa en 2015, quien impulsa conversaciones con representantes del chavismo para definir una ruta hacia la democratización del país.
“Quiero dejar absolutamente claro que este proceso que ella está liderando, junto con su equipo, cuenta con el 100 % de nuestro respaldo, con el apoyo más firme posible desde los más altos niveles de nuestro Gobierno”, afirmó el jefe de la diplomacia estadounidense.
El funcionario reconoció avances en las conversaciones, aunque dejó claro que todavía quedan asuntos pendientes para consolidar una salida pacífica a la crisis venezolana. La administración estadounidense considera que el momento actual ofrece una oportunidad para establecer un sistema democrático estable después de décadas de deterioro político e institucional.
Rubio exige instituciones sólidas y elecciones libres
El secretario de Estado insistió en que la participación de todos los sectores será determinante para que la transición produzca resultados sostenibles. Su planteamiento incluyó tanto la celebración de comicios libres y democráticos como la construcción de instituciones capaces de garantizar el funcionamiento de la democracia.
“Sin duda tiene que resultar en elecciones libres y democráticas, pero no solamente en elecciones, sino también en establecer las instituciones necesarias para mantener esa democracia”, expresó Marco Rubio.
La declaración situó la reconstrucción institucional entre los principales desafíos del proceso político venezolano. La convocatoria electoral, por sí sola, no resolverá los problemas derivados del control de los poderes públicos ni garantizará la protección de los derechos políticos y civiles.
Rubio describió el escenario como la mejor oportunidad que Venezuela tuvo en prácticamente una generación para construir una democracia duradera. Sin embargo, también reconoció que los avances alcanzados en la mesa de diálogo todavía deben traducirse en resultados concretos.
La transición democrática en Venezuela enfrenta así el desafío de establecer condiciones que permitan una competencia política real, con garantías para los distintos sectores y mecanismos institucionales que sostengan los acuerdos alcanzados.
Según lo anunciado, una nueva ronda de conversaciones quedó prevista para el 14 de octubre. Ese encuentro representará otro paso dentro de las negociaciones orientadas a definir las condiciones políticas e institucionales del proceso.
Dinorah Figuera plantea la reinstitucionalización del país
Figuera agradeció el respaldo de Washington y relacionó la apertura de esta nueva etapa con los acontecimientos del 3 de enero, cuando fuerzas estadounidenses capturaron a Nicolás Maduro y Cilia Flores.
“Agradezco al secretario y al gobierno de Estados Unidos por esta oportunidad que a partir del 3 de enero se abre, este camino de esperanza para Venezuela”, declaró la dirigente opositora.
Entre las prioridades que enumeró figuraron la recuperación de los poderes públicos, la restitución de las garantías políticas y civiles y la creación de espacios para el encuentro entre los venezolanos. Mencionó específicamente al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y al Consejo Nacional Electoral (CNE), dos instituciones cuya actuación resulta central para cualquier proceso de transformación política.
“Estamos comprometidos con la reinstitucionalización de los poderes públicos: el Tribunal Supremo de Justicia, el Consejo Nacional Electoral, llevar al país a un proceso de garantías políticas y civiles y generar un espacio para el encuentro y la reconciliación”, afirmó.
La dirigente reconoció las dificultades de las negociaciones, pero defendió la posibilidad de avanzar con acompañamiento internacional. “Es un proceso complejo, pero es un proceso posible”, aseguró.
Figuera también insistió en que el trabajo de su equipo estará dirigido a establecer las condiciones necesarias para organizar los próximos comicios.
“Vamos a garantizar el camino y la hoja de ruta para que haya elecciones”, manifestó.
La transición democrática en Venezuela dependerá de que los compromisos anunciados se traduzcan en garantías verificables, instituciones independientes y condiciones electorales que permitan a los ciudadanos elegir libremente a sus representantes.
Por ahora, Rubio reiteró el respaldo estadounidense al proceso, mientras Figuera defendió la viabilidad de las negociaciones. Los próximos encuentros deberán mostrar si ambas partes logran avances concretos en la definición de una hoja de ruta política para el país.
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