Las autoridades de Nueva Zelanda no se propusieron a solo aplanar la curva de COVID-19 sino que se decidieron a aplastarla.
A pesar de que actualmente el país oceánico registra 1.283 infectados y un solo fallecido, la cifra de personas recuperadas es mayor que el número de contagiados por día.
Estos resultados son producto de una breve y poco compleja metodología para erradicar el COVID-19 en Nueva Zelanda lo antes posible y evitar que se propagara por todo el país.

La Primera Ministra, Jacinda Arden, pidió a los neozelandeses que a partir del 25 de marzo se quedaran en casa durante cuatro semanas, a menos que trabajaran en un trabajo esencial, como atención médica, o fueran al supermercado.
No obstante, se podían realizar caminatas y viajes en bicicleta, pero dentro de las limitaciones de su respectivo vecindario. La circulación en auto se limitó exclusivamente a emergencias, para no entorpecer los servicios sanitarios.
La mandataria aplicó una estrategia lo sumamente equilibrada para que la población no se aterrara en una psicosis colectiva, a la par que exige medidas cautelares sumamente estrictas, para que la gente asuma el compromiso y permanezca en sus hogares el mayor tiempo posible.
En casos como el supermercado, la entrada fue restringida a cierto número de personas y en cuanto salen, otro grupo entra.
Además, se puso en marcha una campaña que llegó a los ciudadanos a través de SMS, en donde se aconsejaba: “Actúa como si tuvieras Covid-19. Esto salvará vidas. Hagamos todo lo posible para unirnos contra Covid-19”.
All across New Zealand, cell phones just lit up with this message: pic.twitter.com/5ZOi1Prrww
— Anna Fifield (@annafifield) March 25, 2020
Curva cayendo gradualmente
Nueva Zelanda, llegó a presentar 109 contagios diarios de COVID-19, fue en ese preciso instante en que Arden advirtió que Italia, llegó a presentar esa misma cifra, por lo que antes de esperar a que la situación apremiara, cerró todas sus fronteras y canceló todos las salidas y llegadas aéreas.
“Las señales son prometedoras para Nueva Zelanda”.
dijo para el Washigton Post, Ashley Bloomfield, directora general de salud.
En dos semanas aplicando las mencionadas medidas, la curva se aplanó. El número de nuevos casos ha descendido en dos días consecutivos, a pesar de presentar 54 nuevos casos confirmados o sospechosos. Sin embargo, la cantidad de personas recuperadas sumaron la entusiasta cantidad de 65 dentro del mismo periodo.
A pesar de lograr aplanar la curva del COVID-19, la Primera Ministra, no se confía y ha hecho hincapié de que Nueva Zelanda debe completar al menos las cuatro semanas de encierro que se estiman terminen el próximo 22 de abril, el equivalente a dos ciclos completos de incubación de 14 días.
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Redacción Cubanos por el Mundo