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Un total de 200 médicos cubanos opera ya en el sistema público de Jamaica tras la reincorporación de 157 especialistas bajo contratos individuales, una estratagema que busca esquivar las sanciones de Estados Unidos contra la tiranía castrista y sostener el tráfico de batas blancas.
Apenas siete meses después de que Kingston cancelara el convenio estatal acorralado por Washington, la administración caribeña vuelve a recurrir a estos profesionales sanitarios, esclavos de una cúpula a la que solo le importa llenarse los bolsillos.
De este modo, los recién llegados se suman a 43 especialistas que permanecieron en territorio jamaiquino cuando caducó el pacto oficial en marzo, un acuerdo que, dicho sea de paso, permitió la presencia de cientos agentes del régimen castrista haciéndose pasar por médicos en hospitales.
Jamaica reincorpora a médicos cubanos
El ministro de Sanidad jamaiquino, Christopher Tufton, confirmó el incremento de este contingente dentro del programa gubernamental «Visión para la Salud 2030», orientado, según él, a mitigar el colapso hospitalario local reclutando a 300 profesionales extranjeros en tres años.
Para cubrirlo, las autoridades caribeñas articularon una red de captación que incluye enfermeras de Ghana —con un envío proyectado de 400 trabajadoras— y capacitadores de Nigeria.
Los médicos cubanos reacondicionados mediante esta fórmula fueron distribuidos geográficamente: 69 en la región sureste, 28 en el oeste, 26 en el sur, 25 en el Hospital Universitario de las Indias Occidentales y nueve entre el noreste y el ministerio.
Denuncias sobre las condiciones de los profesionales
Esta reestructuración apresurada responde al desmoronamiento del acuerdo bilateral, provocado por las denuncias del secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, sobre el trabajo forzado impuesto por la dictadura de La Habana.
La cúpula totalitaria despoja sin piedad a su personal de hasta el 80% del salario devengado, entregando una migaja equivalente al 20% a los trabajadores mientras la mafia gobernante absorbe el grueso de los recursos para sostener su aparato represivo.
Pese a que el primer ministro jamaiquino, Andrew Holness, intentó justificar la presencia sanitaria ante Washington, la imposibilidad de sostener un pacto abusivo aceleró la ruptura formal de un convenio caducado desde febrero de 2023.
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Contratación individual de los médicos
Buscando supuestamente evitar un colapso en sus salas de urgencia, Kingston abrió la puerta a la contratación individual con los médicos cubanos, un atajo que permitió a más de 40 profesionales quedarse en esa nación.
Esta modalidad directa intenta eludir las trabas diplomáticas, aunque deja al descubierto la ruindad de un sistema tiránico que explota a sus graduados como propiedad del Estado.
Al pactar directamente con las autoridades locales, los profesionales intentan zafarse del control extorsivo del ministerio castrista, el cual ha utilizado históricamente la medicina para alimentar un descarado tráfico humano disfrazado de solidaridad internacional.
El fin del convenio y otras misiones médicas
El fin del acuerdo bilateral en Jamaica refleja el paulatino desmantelamiento de misiones similares en Honduras, Guatemala, Antigua y Barbuda, Dominica, Guyana y San Vicente y las Granadinas, donde la denuncia internacional frenó la caja chica de la dictadura.
Sin embargo, mientras la tiranía acusa agriamente a los gobiernos caribeños de ceder ante Washington, otros mercados mantienen abierta la puerta a los médicos cubanos bajo fórmulas alternativas.
La vía de la contratación independiente gana espacio en la región italiana de Calabria o en Uruguay, demostrando que el régimen comunista busca moldear sus esquemas de recaudación para no perder su principal fuente de divisas expoliadas a los trabajadores.
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El castrismo mantiene su esquema de explotación
Este retorno encubierto de médicos cubanos a los hospitales de Kingston revela cómo el despotismo de La Habana aprieta las tuercas de su aparato de propaganda y despojo monetario a través de grietas contractuales.
Aunque las autoridades de Jamaica pretendan presentar la reincorporación de este personal como una solución estrictamente administrativa para su maltrecha red de salud, la trágica realidad demuestra que el castrismo continuará instrumentalizando el hambre y la necesidad de sus profesionales para oxigenar un modelo decrépito, sanguinario e insostenible que destruyó la calidad de vida en la isla.
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