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Armando Ibarra, investigador del Memorial de las Víctimas del Comunismo, presentó el 3 de noviembre en Madrid el plan de seguridad para la transición en Cuba, que propone disolver la Seguridad del Estado y la policía política, poner a las fuerzas armadas bajo autoridad civil y sacar a los militares de la economía.
Ibarra coordina desde hace un año la comisión de trabajo encargada de la seguridad durante la transición en el equipo de Rosa María Payá. Según su biografía, es miembro fundador de Cuba Decide. La moderadora del acto «Cuba en el umbral», celebrado en el Hotel Wellington un día antes de la XXX Cumbre Iberoamericana, lo presentó además como asesor de la Fundación para la Democracia Panamericana. Su exposición desarrolla «Instituciones y justicia», uno de los puntos del plan de transición para Cuba, que prevé reformar las instituciones de seguridad y defensa y subordinarlas a un poder civil.
De la seguridad del régimen a un Estado de derecho
Ibarra afirmó que durante casi 70 años en Cuba la seguridad del Estado ha significado la seguridad del régimen antes que la del pueblo: la policía, los militares y los servicios de inteligencia, dijo, no han servido para proteger a los cubanos sino para vigilarlos y castigarlos. Añadió que esas mismas instituciones han estado en el centro de la injerencia, la desestabilización y la violencia en otros países, especialmente en Iberoamérica.
Por eso sostuvo que la transición no puede limitarse a cambiar el gobierno, sino que debe cambiar la naturaleza de esas instituciones. Según explicó, el plan de defensa, seguridad y orden público busca que Cuba pase de ser un Estado policial a un Estado de derecho, mediante un proceso pacífico, ordenado e irreversible.
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Los cinco ejes del plan de seguridad para la transición en Cuba
- Orden público desde las primeras horas. Una fuerza, un mando y procedimientos claros para evitar el vacío, el saqueo, el crimen organizado y el narcotráfico, y para proteger infraestructura clave. Sin seguridad, dijo, la ayuda humanitaria no llega.
- Fuerzas armadas bajo autoridad civil. Lealtad a la ley y no al Partido Comunista, y eliminación de la presencia en Cuba de servicios militares y de inteligencia de China y Rusia. «En la nueva Cuba, las armas obedecerán a la ley y a los cubanos, no al Partido Comunista y no a las potencias autoritarias», dijo.
- Fin de la represión. Disolución de la Seguridad del Estado, la policía política, las brigadas de respuesta rápida y los mecanismos de vigilancia de los CDR, y liberación inmediata de todos los presos políticos. «Nadie en Cuba volverá a ser perseguido por lo que piensa, por lo que dice o por lo que cree», afirmó.
- Militares fuera de la economía. A través de GAESA, dijo, los militares controlan hoteles, puertos, tiendas, remesas y gran parte de la economía cubana. GAESA pasaría a administración civil y los bienes que calificó de saqueados se recuperarían para reconstruir el país. «Un ejército dueño de la economía no va a querer responder ante nadie», sostuvo.
- Reforma de las fuerzas armadas y la policía. Se reestructurarían y reentrenarían como instituciones profesionales, apolíticas y al servicio del ciudadano. Sus miembros pasarían por un proceso de lustración y jurarían lealtad a la nueva legalidad; quienes lo superen, dijo, tendrían una oportunidad en la nueva Cuba.
El plan de transición para Cuba y los apoyos que cita Ibarra
El plan de transición nace del Acuerdo de Liberación, firmado el 2 de marzo de 2026 en Miami por Pasos de Cambio y la Asamblea de la Resistencia Cubana. Propone tres fases —liberación, estabilización y reconstrucción, y democratización— con un gobierno de transición de hasta 36 meses.
En el mismo acto, el secretario general de la OEA, Albert Ramdin, quien aclaró que hablaba a título personal, rechazó una transición violenta o con fuerza militar y pidió un proceso pacífico liderado por cubanos.
Ibarra dijo que cuentan con el apoyo de sus principales aliados —Estados Unidos, la comunidad iberoamericana y la Unión Europea—, aunque no detalló en qué consiste ese respaldo. Cerró asegurando que el plan existe para que el cambio sea irreversible y las armas «nunca más vuelvan en contra del pueblo».
Lee la cobertura completa de la presentación del plan de transición para Cuba.
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