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EDITORIAL – ¿Para qué sirve el Estado cubano? Todo llega de afuera, menos la represión

Casi 68 años después de 1959, el agua, las medicinas, el techo y la comida de las familias cubanas llegan de la diáspora y de gobiernos extranjeros. El propio régimen admite las cifras. Editorial: qué garantiza todavía el Estado cubano.

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Composición de viajeros con bultos en el aeropuerto de Miami y la detención del pastor Rolando Pérez Lora entre dos policías.
Composición editorial basada en una fotografía de cubanos con equipaje para llevar a Cuba, en el Aeropuerto Internacional de Miami, y una captura del video de la detención del pastor Rolando Pérez Lora, conocido como «Pregonero de Cristo». Imágenes de hechos distintos; composición con asistencia de IA.

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EDITORIAL | Una vecina de Marianao pide dinero en el exterior para comprar pastillas potabilizadoras. Un día antes, el Estado cubano reconoció que 2,68 millones de personas están afectadas en el abasto de agua por redes. Casi 68 años después de 1959, todo lo que sostiene a una familia cubana llega de afuera, menos la cárcel.

Hechos y cifras con corte al 5 de noviembre de 2026.

El 5 de noviembre, Cubanos por el Mundo publicó la historia de Gisselle Ordóñez Milián, una vecina del reparto Zamora, en Marianao, que pide donaciones por Zelle, Bizum y PayPal para comprar filtros, ozonizadores y pastillas potabilizadoras para familias que, según denuncia, llevan más de seis meses sin agua potable. Este medio no ha podido verificar de forma independiente la campaña ni el destino de los fondos, pero la escena habla sola: no es un ministerio, es una vecina pidiendo afuera lo que el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH) no entrega.

Veinticuatro horas antes, el gobernante Miguel Díaz-Canel había admitido en la radio que el problema del agua «es real, es grave y es complejo» y que «con pipas no vamos a resolver el problema».

Esta es la posición de Cubanos por el Mundo: después de casi siete décadas, el Estado cubano ha delegado en la diáspora y en gobiernos extranjeros cada una de las funciones que llama «conquistas», y se ha reservado solo dos para sí mismo: reprimir y censurar. Lo que sigue son los hechos, con sus fechas, en los que se apoya esa lectura. La mayoría los dijo el propio régimen.

En este editorial

Lo que la Constitución promete y lo que el régimen admite que no cumple

La Constitución proclamada el 10 de abril de 2019 no deja espacio a la interpretación. Artículo 71: «Se reconoce a todas las personas el derecho a una vivienda adecuada y a un hábitat seguro y saludable». Artículo 72: «La salud pública es un derecho de todas las personas y es responsabilidad del Estado garantizar el acceso». Artículo 76: «Todas las personas tienen derecho al agua». Artículo 77: «Todas las personas tienen derecho a la alimentación sana y adecuada». No dice que el derecho lo garantiza el primo de Hialeah. Dice que lo garantiza el Estado.

En la última semana, ese mismo Estado ha puesto números a su incumplimiento. No los puso la oposición ni la prensa independiente: los pusieron Díaz-Canel, el ministro de Salud Pública y el presidente del INRH, en actos oficiales y ante micrófonos oficiales. Y hay números que no hace falta admitir porque se ven: en febrero de 2026 el transporte público de La Habana quedó en niveles críticos por el racionamiento de combustible, y la red eléctrica ha colapsado por completo ocho veces en lo que va de año, la última el 18 de septiembre.

Derecho constitucionalLo que admite el régimenQuién lo dijo y cuándo
Agua (art. 76)2.681.770 personas afectadas en el abasto por redes; 536.000 en La HabanaAntonio Rodríguez, presidente del INRH, Radio Rebelde, 4 de noviembre de 2026
Salud (art. 72)Más de 90.000 personas en espera de cirugía; decenas de miles con radioterapia, quimioterapia y diálisis afectadas; más de 34.000 embarazadas sin todos sus tratamientosMiguel Díaz-Canel, clausura de la visita del Partido al Minsap, 29 de octubre de 2026
Salud (art. 72)«Significativa la falta de medicamentos sensibles», de material gastable, reactivos y equipos; problemas «agudos» con ascensores, calderas, grupos electrógenos, lavandería, agua y transporte sanitarioJosé Ángel Portal Miranda, ministro de Salud Pública, misma reunión
Vivienda (art. 71)Déficit de 805.583 viviendas: 407.219 por construir y 398.364 por rehabilitar; 94.421 dañadas por ciclones y sismos sin repararMinisterio de la Construcción ante la Asamblea Nacional, 14 de julio de 2025
ElectricidadOcho colapsos totales del sistema eléctrico en 2026; el 66 % de los cortes de agua se deben a la falta de electricidadUnión Eléctrica e INRH, 2026
Fuentes: Constitución de la República de Cuba (2019); Presidencia de la República; Cubadebate; EFE. Elaboración de Cubanos por el Mundo.

El agua: una vecina de Marianao pide afuera lo que el INRH no da

El 4 de noviembre, en la cuarta emisión del programa radial Criterio Compartido, el presidente del INRH informó que al amanecer del día anterior había 2.681.770 habitantes afectados en el abastecimiento por redes: el 66 % asociado a la energía eléctrica y el 25 % a los equipos de bombeo. Nueve de cada diez cubanos sin agua lo están porque no hay electricidad o porque falla una bomba. Díaz-Canel calificó de fracaso institucional el caso de una vecina de Mantilla que pasó más de seis meses sin respuesta por un problema de válvulas cuya solución técnica, según dijo, pudo concretarse en horas, y reconoció: «Seis meses de silencio no se justifican con ninguna complejidad técnica».

La solución que ofreció tiene fecha: diez parques solares con 200 megavatios para tres fuentes de abasto de La Habana, con terminación prevista para agosto de 2027. Hasta entonces, pipas. Y el propio gobernante admitió el límite: «Con pipas no vamos a resolver el problema, la pipa nos ayuda a atenuar». En los comentarios de la transcripción oficial, una persona de Holguín explicó qué significa «atenuar» en su barrio, sin agua por acueducto desde el 4 de abril de 2025: compra pipas particulares a más de 8.000 pesos con un salario de 5.000. Dos días antes del programa, vecinas de La Habana Vieja bloquearon una calle tras más de 30 días sin servicio.

Mientras el Estado promete paneles para 2027, Gisselle Ordóñez pide Zelle para comprar pastillas potabilizadoras hoy. Y no es la excepción: en septiembre, la viceministra de Salud Carilda Peña vinculó el aumento de diarreas y hepatitis a limitaciones en el saneamiento ambiental. La Embajada de Estados Unidos emitió el 4 de septiembre una alerta sanitaria por un «aumento significativo de enfermedades diarreicas en toda Cuba», que vinculó al deterioro de la infraestructura de agua y energía. El agua que un Estado no potabiliza la potabiliza la familia, con dinero de afuera.

La salud: el yeso lo compra la madre, la operación la paga el exilio

El 29 de octubre, al cerrar la visita del Comité Central al Ministerio de Salud Pública, Díaz-Canel dijo que «más de 90 000 personas están en espera de operaciones quirúrgicas, hay decenas de miles que tienen afectados los tratamientos de radioterapia, de quimioterapia y de diálisis, y hay más de 34 000 embarazadas que no están recibiendo todos los tratamientos que necesitan». El ministro Portal Miranda admitió las «justas insatisfacciones de la población» y enumeró lo que falta: medicamentos sensibles, material gastable, reactivos, equipos de alta tecnología, ascensores, calderas, grupos electrógenos, lavanderías, cámaras frías y transporte sanitario. Su único consuelo fue que «no se ha cerrado ninguna institución».

Un hospital abierto sin yeso, sin reactivos y sin ascensor no es un hospital: es un edificio.

Lo que esas cifras significan en una familia se vio en el caso de Yusimí, una madre de Cárdenas, denunciado en redes: el 18 de octubre su hijo se fracturó los dos huesos de un brazo; en el hospital de Matanzas le dijeron que no había yeso y que lo comprara «por la calle». Días después, el falso techo de la sala de Ortopedia de ese mismo hospital se vino abajo entre las camas; la dirección del centro lo atribuye al viento y la lluvia del 30 de octubre, y el denunciante dice que el problema llevaba semanas.

Sala de Ortopedia del hospital provincial Faustino Pérez de Matanzas, administrado por el Estado cubano, con camas vacías y el falso techo dañado
Sala de Ortopedia del hospital Faustino Pérez, en Matanzas, en la imagen difundida por Christian Arbolaez. (Foto: Christian Arbolaez/Facebook)

Cada guante, cada jeringuilla, cada yeso que el paciente tiene que llevar al hospital es algo que el artículo 72 obliga al Estado a garantizar, y con frecuencia lo paga un familiar desde el exterior.

Cuando la enfermedad supera lo que cabe en un paquete, el exilio paga el avión. Damir Ortiz Ramírez tenía 10 años y un tumor que los especialistas cubanos declararon inoperable. Su madre pidió ayuda en enero de 2025; la comunidad reunió más de 45.000 dólares en menos de 24 horas; el niño llegó a Miami el 12 de marzo de 2025 con una visa humanitaria y murió en el Nicklaus Children’s Hospital el 5 de abril. No hubo ministerio en ese viaje. Hubo cubanos de afuera.

La paradoja es que el mismo Estado que no tiene yeso exporta médicos. El ministro Portal Miranda lo reconoció el 29 de octubre con una franqueza involuntaria: en el mismo párrafo en que se quejó de las sanciones a las entidades que exportan servicios médicos, admitió que la «drástica disminución de los ingresos» «ha repercutido de forma severa» en la disponibilidad de medicamentos e insumos. Dicho en claro: las medicinas del cubano dependen de alquilar a sus médicos en el extranjero.

Según el informe sobre trata de personas del Departamento de Estado publicado el 8 de octubre de 2026, los trabajadores cubanos desplegados pasaron de unos 24.000 a comienzos de 2025 a entre 15.000 y 18.000 en 2026, tres cuartas partes de ellos personal de salud, y el régimen se queda con entre el 50 % y el 95 % de sus salarios. Ese es el modelo de negocio del «logro de la Revolución».

La vivienda: 805.583 casas que faltan y 5.493 construidas en un año

El 14 de julio de 2025, el Ministerio de la Construcción informó a la Comisión de Industria, Construcciones y Energía de la Asamblea Nacional que el déficit habitacional era de 805.583 viviendas: 407.219 por construir y 398.364 por rehabilitar. A esa fecha se habían terminado 2.728 en todo el país; del plan estatal de 10.795 se habían cumplido 2.382, un 22 %. Al cierre de 2025, el total fue de 5.493 viviendas, un 26 % menos que en 2024, según el propio ministerio. A ese ritmo, cubrir el déficit tomaría más de 140 años. Del fondo de 4.092.827 viviendas que el Estado reconoce, 1.445.222 (el 35 %) están en estado regular o malo.

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El huracán Melissa, a finales de octubre de 2025, dañó más de 90.000 viviendas, unas 600 instalaciones de salud y más de 2.000 centros educativos en el oriente del país, según estimaciones de Naciones Unidas e informes oficiales preliminares recogidos por EFE. La respuesta estatal más publicitada al déficit, anunciada en diciembre de 2025 para La Habana, ha sido convertir más de 3.500 contenedores marítimos en casas. Las tejas, el cemento y las planchas que no llegan por esa vía salen, en muchas familias, del bolsillo de un pariente en el exterior. El artículo 71 dice que el Estado hace efectivo el derecho a la vivienda «mediante programas de construcción, rehabilitación y conservación». En Cuba el programa de rehabilitación se llama remesa.

Quién paga la cuenta: remesas, arroz chino, petróleo ruso y dólares de Washington

Si el Estado no pone el agua, la medicina ni el techo, alguien los pone. La lista es larga y tiene nacionalidad.

  • La diáspora. El Diálogo Interamericano estimó en marzo de 2024 que las remesas a Cuba sumaron algo menos de 4.000 millones de dólares en 2023, con un promedio de 2.800 dólares por remitente al año, y que más de la mitad llegaba por «mulas». Es una de las mayores fuentes de divisas del país, y buena parte termina en las tiendas de GAESA.
  • China. En enero de 2026, Xi Jinping aprobó 80 millones de dólares en asistencia financiera y 60.000 toneladas de arroz; las primeras 15.000 llegaron al puerto de La Habana el 23 de mayo, tras un donativo anterior de 30.000 toneladas completado en marzo. En enero de 2023, Pekín ya había entregado 100 millones de dólares prometidos en noviembre de 2022.
  • Rusia. El petrolero Anatoly Kolodkin atracó en Matanzas el 31 de marzo de 2026 con 100.000 toneladas de crudo: unos siete días de consumo. Hasta mayo, era el único cargamento ruso que había llegado en el año.
  • Estados Unidos, el «enemigo». Tres millones de dólares en alimentos, aseo y enseres para 8.800 familias golpeadas por Melissa, distribuidos por Cáritas desde enero de 2026; otros seis millones anunciados en febrero; una oferta formal de 100 millones de dólares en alimentos y medicinas hecha pública en mayo de 2026; y 876 millones de dólares en exportaciones a Cuba entre enero y agosto, según dijo el embajador Mike Waltz ante la ONU, quien sostiene que Washington es hoy el mayor proveedor de combustible del sector privado de la isla.
  • Naciones Unidas. Un plan de respuesta de 74,2 millones de dólares para un millón de damnificados por Melissa.

¿Y el Estado cubano, qué pone? Las cifras de la propia Oficina Nacional de Estadística e Información responden. Entre enero y septiembre de 2024, de 64.973 millones de pesos invertidos, el 26,6 % fue a «servicios empresariales, actividades inmobiliarias y de alquiler», el rubro donde se contabilizan los hoteles: 17.311 millones. La salud pública recibió 1.205 millones; la educación, 671; la agricultura, 1.829. Ese rubro recibió 14 veces lo de salud y 26 veces lo de educación, mientras los hoteles reportaban en 2023-2024 una ocupación inferior al 25 % según el propio Ministerio de Turismo, como documentó este medio en mayo.

El presupuesto de 2026, aprobado en diciembre de 2025, nació con un déficit de 74.500 millones de pesos. Díaz-Canel presume que la salud recibe el 24 % del gasto, más de 76.000 millones de pesos. Al cambio informal de 900 pesos por dólar del 2 de noviembre, son unos 84 millones de dólares para atender a 9,4 millones de personas: unos nueve dólares por cubano al año. Las remesas, según el último cálculo citado (2023), rondan los 400.

Lo único garantizado: la represión y la censura

Hay dos servicios públicos que en Cuba nunca han faltado ni han dependido de donaciones. La recopilación verificada de Cubalex, con datos al 2 de noviembre de 2026, registra 682 personas privadas de libertad por motivos políticos, con la advertencia de que la lista «no es un censo completo». Prisoners Defenders, que incluye otras formas de restricción de libertad, contaba 1.351 al cierre de septiembre. La mañana del 2 de noviembre, la Policía detuvo en Santos Suárez al comunicador independiente Adelth Bonne Gamboa. Al día siguiente, la periodista Camila Acosta pasó horas detenida en una estación de La Habana.

El 28 de enero, la Seguridad del Estado había impedido a Yoani Sánchez asistir a un acto con el encargado de negocios de Estados Unidos.

El artículo 54 de la Constitución dice que el Estado «reconoce, respeta y garantiza» la libertad de expresión; el 56, los derechos de reunión y manifestación. Son los dos únicos artículos del capítulo de derechos cuyo incumplimiento el Estado ejecuta con eficacia: para eso sí hay combustible, mientras, como recordó Waltz en la ONU el 27 de octubre, nunca alcanza para las ambulancias; y para eso sí hay funcionarios que llegan a tiempo. Un Estado que no encuentra una válvula en seis meses encuentra a un periodista en una hora.

Y la censura no es solo detener: es el relato. Díaz-Canel abrió la reunión de salud del 29 de octubre celebrando la «victoria» en la ONU del día anterior y llamó a los médicos «protagonistas» de ella, antes de admitir las 90.000 cirugías pendientes. El mismo día en que el Estado reconoce que no puede operar, pide a quienes operan que celebren un voto en Nueva York.

La única industria que el régimen financia sin ayuda externa es la de las excusas, y en este medio llevamos tiempo desmontándola: los apagones son anteriores a Trump y lo que existe es un embargo, no un bloqueo. El régimen culpa de todo al recrudecimiento del bloqueo y al cerco energético, como recordó Díaz-Canel en esa misma reunión. La presión de Washington sobre el combustible es real en 2026 y agrava la crisis, pero no explica seis meses de silencio ante una válvula, que es lo que el propio Díaz-Canel llamó fracaso.

Nuestra posición: ¿para qué sirve el Estado cubano?

Un Estado existe para garantizar lo que una familia no puede garantizarse sola: agua potable, un hospital que funcione, un techo, luz, comida, transporte. Por eso cobra impuestos, por eso se le reconoce el monopolio de la fuerza. Cuando ese Estado admite, con sus propias cifras, que 2,68 millones de personas no tienen agua, que 90.000 esperan una operación, que faltan 805.583 viviendas y que la red eléctrica colapsó ocho veces en un año, y cuando lo que sí llega a esas familias lo pagan hijos en Miami, arroz de Pekín, un petrolero de Moscú y un contenedor de Cáritas con dinero de Washington, la pregunta deja de ser retórica. ¿Para qué sirve?

Cubanos por el Mundo responde: sirve para sostenerse a sí mismo. Controla el canal por el que entra el dinero de la diáspora y lo cobra en sus tiendas; alquila a sus médicos y reconoce que sin ese alquiler no hay medicinas; dedica al rubro de sus hoteles vacíos 14 veces lo que da a la salud; y reserva su única eficacia, la policial, para quien lo señale. No es un Estado fallido en el sentido de que no pueda hacer nada. Es un Estado que ha elegido con precisión qué hacer: cobrar, controlar y castigar. Todo lo demás lo hacemos nosotros, desde afuera, desde hace 68 años.

Al régimen le decimos lo que Díaz-Canel dijo el 4 de noviembre sin querer decirlo: «No vamos a detenernos tampoco en las causas externas para justificar la falta de respuesta institucional». Tómese la palabra. Y a cada cubano que este mes manda un paquete con guantes, un Zelle para una pipa o una recarga para que su madre pueda llamar, le decimos que no está «ayudando»: está sosteniendo un país cuyo Gobierno dejó de hacerlo. ¿Qué has tenido que mandar tú a Cuba este año que el Estado debía garantizar? Cuéntalo en los comentarios.

Fuentes consultadas

  • Constitución de la República de Cuba (Gaceta Oficial, 10 de abril de 2019), artículos 54, 56, 71, 72, 76 y 77
  • Presidencia de la República de Cuba, resumen de la visita del Comité Central al Minsap (31 de octubre de 2026)
  • Transcripción del programa Criterio Compartido, Radio Rebelde, publicada por Cubadebate (4 de noviembre de 2026)
  • Ministerio de la Construcción, informe a la Comisión de Industria, Construcciones y Energía de la Asamblea Nacional (14 de julio de 2025, vía EFE)
  • Oficina Nacional de Estadística e Información, inversiones enero-septiembre de 2024 (vía EFE, diciembre de 2024) e indicadores demográficos 2025 (julio de 2026)
  • Dictamen al Proyecto de Ley del Presupuesto del Estado para 2026, Asamblea Nacional (diciembre de 2025)
  • Diálogo Interamericano, «Remittances to Cuba and the Marketplace in 2024» (marzo de 2024)
  • Departamento de Estado de EE. UU., informe sobre trata de personas (8 de octubre de 2026) y declaraciones del embajador Mike Waltz ante la ONU (27 y 28 de octubre de 2026)
  • Embajada de Estados Unidos en La Habana, alerta sanitaria (4 de septiembre de 2026)
  • Agencia Cubana de Noticias sobre las viviendas en contenedores (diciembre de 2025)
  • Cáritas Cuba y agencias sobre la ayuda estadounidense por el huracán Melissa (diciembre de 2025 y mayo de 2026)
  • Ministerio de Relaciones Exteriores de China y agencias sobre los donativos de arroz (enero-mayo de 2026)
  • Cubalex, recopilación verificada de presos políticos (2 de noviembre de 2026)
  • Prisoners Defenders (septiembre de 2026)
  • NBC Miami y Telemundo 51 sobre el caso de Damir Ortiz (marzo-abril de 2025)
  • Cobertura previa de Cubanos por el Mundo (enero de 2025 a noviembre de 2026)

Este texto es un editorial y expresa la posición de Cubanos por el Mundo. Los hechos citados están atribuidos a sus fuentes; las valoraciones sobre las intenciones del Gobierno cubano son interpretación editorial. El cálculo del gasto en salud por habitante en dólares es una estimación de este medio a partir de cifras oficiales en pesos y del tipo de cambio informal de elTOQUE del 2 de noviembre de 2026; la comparación con las remesas usa la estimación de 2023. Puede consultar nuestra Política Editorial y nuestra Metodología Periodística. Si detecta un error en un dato, una cifra o una cita, escríbanos a través de este formulario; lo revisaremos según nuestra Política de Correcciones.

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