La pobreza extrema en Cuba ya alcanza a nueve de cada diez personas. El IX Estudio sobre Derechos Sociales en Cuba, que el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) presentó en agosto, sitúa esa cifra en el 94% de la población, cinco puntos por encima del 89% que la misma organización registró en 2024 y en 2025.
La encuesta retrata un país donde el salario no alcanza ni para lo básico y donde comer tres veces al día dejó de ser algo normal en la mayoría de las casas.
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Comer menos para llegar a fin de mes
Según el estudio, ocho de cada diez cubanos han tenido que saltarse el desayuno, el almuerzo o la comida por falta de dinero o porque no había alimentos. Un año antes, la proporción era de siete de cada diez.
Los ingresos explican buena parte del problema. El 68% de los hogares encuestados dijo vivir con menos de 20.000 pesos al mes, unos 30 dólares según el cálculo del OCDH. Tomando como referencia el umbral del Banco Mundial, la organización estima que una familia de tres personas necesitaría unos 171 dólares mensuales solo para salir de la pobreza extrema.
El resultado es un margen casi nulo: el 63% tiene dificultades incluso para comprar lo más esencial, el 30% apenas cubre lo básico y solo el 6% puede permitirse algo más. Escenas como la de la niña que pedía dinero para comer en un parque o la de los niños de Contramaestre que dijeron comer cáscara de boniato ponen rostro a esos números.
Los apagones pasan al primer lugar
En 2024, la crisis alimentaria encabezaba la lista de preocupaciones de los cubanos. En 2025 los apagones la superaron por apenas un punto, y este año la distancia se disparó: el 70% señaló la falta de electricidad como el problema que más urge resolver, frente al 52% que mencionó la crisis alimentaria. Completan la lista el costo de la vida (45%), la salud pública y la escasez de medicinas (34%), los salarios (27%) y la inseguridad (24%).
El 95% calificó de malo el servicio eléctrico. La valoración negativa se repite en casi todo lo demás: recogida de basura (87%), internet y telefonía (86%), acueductos (84%), hospitales y centros de salud (82%) y carreteras (80%).
Casas que se caen y gente sin techo
La vivienda es otro de los frentes rotos. Solo el 18% de los encuestados dijo vivir en una casa en buen estado. El 47% necesita reparaciones, el 25% las necesita con urgencia y el 7% habita un inmueble con riesgo de derrumbe. El estudio también registra un 4% de personas en albergues o campamentos provisionales y un 2% que vive en la calle.
El 95% rechaza la gestión del gobierno
El descontento con la dirigencia también crece. El 95% desaprueba la gestión económica y social del gobierno, tres puntos más que el año pasado, y apenas un 3% valora bien el desempeño de Miguel Díaz-Canel y del primer ministro Manuel Marrero.
El 84% no cree que las últimas medidas económicas vayan a mejorar su vida. Cuando se les pregunta qué cambio quieren, el 76% responde que tanto político como económico. Solo un 9% pide cambios económicos únicamente.
La pobreza extrema en Cuba, documentada desde hace años

Los números del OCDH coinciden con lo que Cubanos por el Mundo lleva años documentando a partir de los videos y denuncias que los propios cubanos publican en redes sociales. En junio de 2022 fue una niña con la mochila al hombro revisando un basurero en plena calle. En mayo de 2023, un niño dormido en una acera de La Habana, junto a un pote para recoger monedas. En mayo de 2024, una madre y su hija de dos años buscando entre la basura, hasta que una vecina les regaló zapatos.
Este verano las escenas se repitieron: Lía, una niña de ocho años en Bayamo, sin agua potable desde hacía más de 50 días y con el refrigerador vacío; Vanessa, de 11 años, que limpia casas ajenas para que su madre tenga qué comer, y una niña buscando comida en la basura cerca del Parque Central de Sancti Spíritus.
Las cifras del propio OCDH van en la misma dirección. La pobreza extrema ya alcanzaba al 88% de la población en 2023 y al 89% en 2024, antes de que Donald Trump regresara a la Casa Blanca en enero de 2025 y reactivara, en junio de ese año, su política de mano dura hacia La Habana. El gobierno cubano atribuye la crisis al embargo estadounidense, pero cuando la encuesta de este año preguntó qué cambio necesita el país, solo un 7% pidió levantar el embargo.
Cómo se hizo el estudio
El OCDH, organización con sede en Madrid, realizó 1.318 entrevistas personales en 79 municipios de todas las provincias, incluida la Isla de la Juventud, entre el 27 de junio y el 29 de julio de 2026. La muestra fue aleatoria y estratificada por lugar de residencia, sexo, edad y grupo racial. Los resultados completos están publicados en el sitio del Observatorio Cubano de Derechos Humanos.
Es la novena edición de una serie anual. El gobierno cubano no publica una medición oficial de la pobreza con la que contrastar estas cifras.




